“Ponga un almacén nuclear en su vida” debería haber sido el eslogan electoral de cualquiera de esos alcalduchos de pueblo que se han lanzado a la piscina radioactiva en las últimas semanas.
No vamos a hablar de si la energía nuclear es buena o mala idea, por mucho que me tiente, o de si el Almacén Temporal Centralizado de Residuos Radioactivos es peligroso o seguro. Tampoco nos proponemos en este artículo especular sobre sus posibles consecuencias a largo plazo, a pesar del nombre tan cachondo que tiene, “temporal”… Los residuos sólo van a estar ahí 100 años…
El tema de hoy es el siguiente: ¿Quién les ha dado permiso a estos caciques de pueblo y sus secuaces para tomar este tipo de decisiones que tantísimo van a afectar a las generaciones futuras de esas regiones? ¿Tiene un alcalde la capacidad de decisión y el criterio suficiente para decidir el destino de un pueblo tan a largo plazo? Y voy mas allá, ¿tienen realmente estos engreídos del ayuntamiento la autoridad para hacer lo que les plazca? ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde pueden llegar en sus delirios?
Aquí volvemos a tocar aquel tan delicado tema del que nuestros politiquísimos no quieren ni oír hablar, que es el de la democracia participativa. Está bien, está bien, dado que a estos caciquillos se les atraganta el cordero cuando oyen hablar de participación,… sí, PARTICIPACIÓN, voy a rebajar el nivel democrático del discurso. Hablemos de la democracia representativa, que al fin y al cabo es la que tenemos.
Incluso aceptando el gran engaño de la democracia representativa, que difícilmente tiene en cuenta las prioridades de los ciudadanos, cabe preguntarse dónde están los límites a esa representación. No tengo certeza, pero supongo que ni el alcalde de Yebra, ni el de Zarra, o el de Villar del Pozo, por poner algún ejemplo, decían en sus programas electorales algo así como “ ..Y detrás del nuevo campo de fútbol irá este precioso Almacén Temporal de Residuos Radioactivos. …”
El caso nuclear es bastante excepcional por sus consecuencias, que no por su naturaleza, pues este modelo de “ideas de casquero”, que prosperan al margen de la opinión de los ciudadanos, se extiende a lo largo y ancho del Reino sin que a nadie parezca importarle, como si de una tradición heredada de tiempos feudales se tratara.
No recuerdo, por ejemplo, que en ninguno de los programas electorales de Fe de Rico se hablara de aparcamientos disuasorios para la estación del cercanías, de “prestar” terrenos a colegios privados religiosos, de ampliar el vertedero sin previa consulta, de prohibir a los ciudadanos la intervención en los plenos municipales, o de construir aparcamientos de lujo para los concejales.
Estas cosas las hacen de forma dictatorial amparándose en que “el pueblo” les ha dado su confianza y respaldo para ello. Pues no, muy señores míos, que todos esos eventos y comilonas no les nublen el juicio. No se equivoquen. El pueblo les da permiso sólo para llevar a cabo el programa que han presentado en la feria electoral, nada más, el resto debería ser sometido, cuanto menos, a votación pública, y ni siquiera aprobado por mayoría, sino por consenso, porque en el pueblo vivimos todos, y su trabajo, les recuerdo, es gobernar para nosotros, para todos, no sólo para sus amigos.
¿Para cuando la Agenda Local XXI en Colmenar Viejo? ¿Se acuerdan? No me digan que no saben lo que es, pues ya se lo hemos explicado en alguna ocasión.
Ustedes trabajan para nosotros. Nosotros les pagamos las facturas. Que no se les olvide.
Los Yahoo éramos unas bestias en nuestra isla y los caballos eran los seres inteligentes. Cuando nos marchamos de allí nunca pensamos que la evolución de la inteligencia social y democrática era la dictadura del bipartidismo en lugar de la multiplicación de ideas y cultura. Por eso estaremos aquí y opinaremos para intentar dejar de ser los salvajes a los que otros gobiernan sólo por el hecho de habernos convencido de que no nos podemos gobernar a nosotros mismos por ser unos simples Yahoo.
lunes, 15 de febrero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Con pólvora del Rey
Han pasado ya cinco meses y medio y mi indignación no merma. Cada vez que paso por la Plaza del Pueblo de Colmenar Viejo se me encogen las tripas. Pedazo de obra para un aparcamiento de tan sólo 46 plazas. Ah, perdón, es ampliable a 50. Navegando por la red de redes encontré la nota de prensa de la inauguración de la nueva Plaza el pasado 30 de Julio. El coste del aparcamiento fue de 2.137.625 eurazos.
Echando la cuenta de la vieja me sale la friolera de 46.470,11 Euros cada plaza de aparcamiento. Algo más de siete millones setecientas mil pesetas… Casi ocho millones de pesetas por plaza en el corazón de Colmenar Viejo. Ni que fuera Picadilly Circus.
Originalmente el aparcamiento se proyectó para tener dos plantas, cosa que habría optimizado sustancialmente la relación euro/metro. Pero la cosa se complicó y no fue posible profundizar una segunda planta, aunque esto no fue impedimento para terminar la obra a cualquier coste.
Nuestro señor alcalde Sr. De Federico puede presumir de tener la plaza reformada con los aparcamientos más caros que Madrid, Londres o Nueva York. Y todo para que algunos tengan el privilegio de no mover su culo en estos días tan fríos y aparcar plácidamente debajo de su centro de trabajo. Sin esfuerzos. En mi humilde opinión hay muchísimos problemas más importantes que un aparcamiento de 46 plazas con un coste de más de 2,1 millones de Euros. ¡Es muchísimo dinero! Pero en este pueblo nadie dice nada. Nos conformamos con lo que nos ponen o con lo que nos dan o nos quitan. Desafortunadamente, y a pesar de todo lo que quiero a esta villa, tengo que decir que sus ciudadanos no valen para quejarse, para protestar, para reivindicar una buena gestión, sensata, social y popular.
Si la memoria no me falla, hace unos años, allá por el 2005, el Sr. De Federico se comprometió con los vecinos del barrio de Santa Lucía, entre otros, a que reformaría las infraestructuras de la urbanización con el dinero que obtendría de la venta del campo de fútbol de La Corredera. El campo se vendió y a día de hoy nos ha dejado un engendro de ladrillo y hormigón que parece que nos acompañará a lo largo de los tiempos. Y sin embargo esta vez cumplió su palabra: la urbanización Santa Lucía, entre otras, renovó sus infraestructuras y ahora gozan de nuevas calles, aceras y alumbrado.
Casualmente es la misma urbanización donde vive el señor alcalde.
Echando la cuenta de la vieja me sale la friolera de 46.470,11 Euros cada plaza de aparcamiento. Algo más de siete millones setecientas mil pesetas… Casi ocho millones de pesetas por plaza en el corazón de Colmenar Viejo. Ni que fuera Picadilly Circus.
Originalmente el aparcamiento se proyectó para tener dos plantas, cosa que habría optimizado sustancialmente la relación euro/metro. Pero la cosa se complicó y no fue posible profundizar una segunda planta, aunque esto no fue impedimento para terminar la obra a cualquier coste.
Nuestro señor alcalde Sr. De Federico puede presumir de tener la plaza reformada con los aparcamientos más caros que Madrid, Londres o Nueva York. Y todo para que algunos tengan el privilegio de no mover su culo en estos días tan fríos y aparcar plácidamente debajo de su centro de trabajo. Sin esfuerzos. En mi humilde opinión hay muchísimos problemas más importantes que un aparcamiento de 46 plazas con un coste de más de 2,1 millones de Euros. ¡Es muchísimo dinero! Pero en este pueblo nadie dice nada. Nos conformamos con lo que nos ponen o con lo que nos dan o nos quitan. Desafortunadamente, y a pesar de todo lo que quiero a esta villa, tengo que decir que sus ciudadanos no valen para quejarse, para protestar, para reivindicar una buena gestión, sensata, social y popular.
Si la memoria no me falla, hace unos años, allá por el 2005, el Sr. De Federico se comprometió con los vecinos del barrio de Santa Lucía, entre otros, a que reformaría las infraestructuras de la urbanización con el dinero que obtendría de la venta del campo de fútbol de La Corredera. El campo se vendió y a día de hoy nos ha dejado un engendro de ladrillo y hormigón que parece que nos acompañará a lo largo de los tiempos. Y sin embargo esta vez cumplió su palabra: la urbanización Santa Lucía, entre otras, renovó sus infraestructuras y ahora gozan de nuevas calles, aceras y alumbrado.
Casualmente es la misma urbanización donde vive el señor alcalde.
jueves, 24 de diciembre de 2009
Bienvenidos a España
¡Qué eufemismo! Cuando oigo o leo “bienvenido” me invade un espíritu de fraternidad, amabilidad y especialmente libertad. Parece que bienvenido podría querer decir “aquí eres libre y puedes hacer lo que te dé la gana”. Pues nada más lejos de la realidad. Nuestro estado democrático y libre va a imponer una ley que prohíbe fumar en todos los espacios públicos, incluyendo locales de ocio. MAL… señores del PSOE. Ustedes son muy progresistas permitiendo el aborto a mujeres de 16 años sin dar más explicaciones, apelando a la objeción de conciencia del sanitario (cosa que por otra parte no me parece mal) y sin embargo prohíben fumar en locales públicos.
Y digo yo, si las personas somos libres de decidir si queremos o no fumar, aún a sabiendas lo malo que es y bla, bla, bla, ¿cómo es posible que ustedes, señores del PSOE no den la libertad de elegir a los propietarios de un local si desean hacerlo de fumadores o de no fumadores? ¿Acaso el propietario no decide por sí mismo si ofrecer comida Rusa o vegetariana? Pues para mí la palabra “libertad” significa poder decidir también si se permite fumar en el local o cantar y bailar (tantos locales lo prohíben, ¿cierto?).
Ustedes contestarán “claro, entonces todos los propietarios de locales decidirán hacerlos de fumadores”. Pues nada, que los hagan todos de fumadores y sea el ciudadano quien elija dónde quiere tomarse una caña. Esto sí es libertad, para el propietario del bar y para el ciudadano.
¿Qué pasa, que los locales de fumadores no visten bien en Europa, no? Pues nada, nos europeizamos, nos americanizamos y nos agilipollamos todos siguiendo pautas que no hacen otra cosa que coartar la libertad de los ciudadanos. Parece que la cosa consiste en prohibir. Mucha libertad y mucha ideología progresista de izquierdas y esto está prohibido y aquello también. Bienvenidos a España ni leches…
Y digo yo, si las personas somos libres de decidir si queremos o no fumar, aún a sabiendas lo malo que es y bla, bla, bla, ¿cómo es posible que ustedes, señores del PSOE no den la libertad de elegir a los propietarios de un local si desean hacerlo de fumadores o de no fumadores? ¿Acaso el propietario no decide por sí mismo si ofrecer comida Rusa o vegetariana? Pues para mí la palabra “libertad” significa poder decidir también si se permite fumar en el local o cantar y bailar (tantos locales lo prohíben, ¿cierto?).
Ustedes contestarán “claro, entonces todos los propietarios de locales decidirán hacerlos de fumadores”. Pues nada, que los hagan todos de fumadores y sea el ciudadano quien elija dónde quiere tomarse una caña. Esto sí es libertad, para el propietario del bar y para el ciudadano.
¿Qué pasa, que los locales de fumadores no visten bien en Europa, no? Pues nada, nos europeizamos, nos americanizamos y nos agilipollamos todos siguiendo pautas que no hacen otra cosa que coartar la libertad de los ciudadanos. Parece que la cosa consiste en prohibir. Mucha libertad y mucha ideología progresista de izquierdas y esto está prohibido y aquello también. Bienvenidos a España ni leches…
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