Han pasado ya cinco meses y medio y mi indignación no merma. Cada vez que paso por la Plaza del Pueblo de Colmenar Viejo se me encogen las tripas. Pedazo de obra para un aparcamiento de tan sólo 46 plazas. Ah, perdón, es ampliable a 50. Navegando por la red de redes encontré la nota de prensa de la inauguración de la nueva Plaza el pasado 30 de Julio. El coste del aparcamiento fue de 2.137.625 eurazos.
Echando la cuenta de la vieja me sale la friolera de 46.470,11 Euros cada plaza de aparcamiento. Algo más de siete millones setecientas mil pesetas… Casi ocho millones de pesetas por plaza en el corazón de Colmenar Viejo. Ni que fuera Picadilly Circus.
Originalmente el aparcamiento se proyectó para tener dos plantas, cosa que habría optimizado sustancialmente la relación euro/metro. Pero la cosa se complicó y no fue posible profundizar una segunda planta, aunque esto no fue impedimento para terminar la obra a cualquier coste.
Nuestro señor alcalde Sr. De Federico puede presumir de tener la plaza reformada con los aparcamientos más caros que Madrid, Londres o Nueva York. Y todo para que algunos tengan el privilegio de no mover su culo en estos días tan fríos y aparcar plácidamente debajo de su centro de trabajo. Sin esfuerzos. En mi humilde opinión hay muchísimos problemas más importantes que un aparcamiento de 46 plazas con un coste de más de 2,1 millones de Euros. ¡Es muchísimo dinero! Pero en este pueblo nadie dice nada. Nos conformamos con lo que nos ponen o con lo que nos dan o nos quitan. Desafortunadamente, y a pesar de todo lo que quiero a esta villa, tengo que decir que sus ciudadanos no valen para quejarse, para protestar, para reivindicar una buena gestión, sensata, social y popular.
Si la memoria no me falla, hace unos años, allá por el 2005, el Sr. De Federico se comprometió con los vecinos del barrio de Santa Lucía, entre otros, a que reformaría las infraestructuras de la urbanización con el dinero que obtendría de la venta del campo de fútbol de La Corredera. El campo se vendió y a día de hoy nos ha dejado un engendro de ladrillo y hormigón que parece que nos acompañará a lo largo de los tiempos. Y sin embargo esta vez cumplió su palabra: la urbanización Santa Lucía, entre otras, renovó sus infraestructuras y ahora gozan de nuevas calles, aceras y alumbrado.
Casualmente es la misma urbanización donde vive el señor alcalde.
Los Yahoo éramos unas bestias en nuestra isla y los caballos eran los seres inteligentes. Cuando nos marchamos de allí nunca pensamos que la evolución de la inteligencia social y democrática era la dictadura del bipartidismo en lugar de la multiplicación de ideas y cultura. Por eso estaremos aquí y opinaremos para intentar dejar de ser los salvajes a los que otros gobiernan sólo por el hecho de habernos convencido de que no nos podemos gobernar a nosotros mismos por ser unos simples Yahoo.
lunes, 25 de enero de 2010
jueves, 24 de diciembre de 2009
Bienvenidos a España
¡Qué eufemismo! Cuando oigo o leo “bienvenido” me invade un espíritu de fraternidad, amabilidad y especialmente libertad. Parece que bienvenido podría querer decir “aquí eres libre y puedes hacer lo que te dé la gana”. Pues nada más lejos de la realidad. Nuestro estado democrático y libre va a imponer una ley que prohíbe fumar en todos los espacios públicos, incluyendo locales de ocio. MAL… señores del PSOE. Ustedes son muy progresistas permitiendo el aborto a mujeres de 16 años sin dar más explicaciones, apelando a la objeción de conciencia del sanitario (cosa que por otra parte no me parece mal) y sin embargo prohíben fumar en locales públicos.
Y digo yo, si las personas somos libres de decidir si queremos o no fumar, aún a sabiendas lo malo que es y bla, bla, bla, ¿cómo es posible que ustedes, señores del PSOE no den la libertad de elegir a los propietarios de un local si desean hacerlo de fumadores o de no fumadores? ¿Acaso el propietario no decide por sí mismo si ofrecer comida Rusa o vegetariana? Pues para mí la palabra “libertad” significa poder decidir también si se permite fumar en el local o cantar y bailar (tantos locales lo prohíben, ¿cierto?).
Ustedes contestarán “claro, entonces todos los propietarios de locales decidirán hacerlos de fumadores”. Pues nada, que los hagan todos de fumadores y sea el ciudadano quien elija dónde quiere tomarse una caña. Esto sí es libertad, para el propietario del bar y para el ciudadano.
¿Qué pasa, que los locales de fumadores no visten bien en Europa, no? Pues nada, nos europeizamos, nos americanizamos y nos agilipollamos todos siguiendo pautas que no hacen otra cosa que coartar la libertad de los ciudadanos. Parece que la cosa consiste en prohibir. Mucha libertad y mucha ideología progresista de izquierdas y esto está prohibido y aquello también. Bienvenidos a España ni leches…
Y digo yo, si las personas somos libres de decidir si queremos o no fumar, aún a sabiendas lo malo que es y bla, bla, bla, ¿cómo es posible que ustedes, señores del PSOE no den la libertad de elegir a los propietarios de un local si desean hacerlo de fumadores o de no fumadores? ¿Acaso el propietario no decide por sí mismo si ofrecer comida Rusa o vegetariana? Pues para mí la palabra “libertad” significa poder decidir también si se permite fumar en el local o cantar y bailar (tantos locales lo prohíben, ¿cierto?).
Ustedes contestarán “claro, entonces todos los propietarios de locales decidirán hacerlos de fumadores”. Pues nada, que los hagan todos de fumadores y sea el ciudadano quien elija dónde quiere tomarse una caña. Esto sí es libertad, para el propietario del bar y para el ciudadano.
¿Qué pasa, que los locales de fumadores no visten bien en Europa, no? Pues nada, nos europeizamos, nos americanizamos y nos agilipollamos todos siguiendo pautas que no hacen otra cosa que coartar la libertad de los ciudadanos. Parece que la cosa consiste en prohibir. Mucha libertad y mucha ideología progresista de izquierdas y esto está prohibido y aquello también. Bienvenidos a España ni leches…
martes, 17 de noviembre de 2009
La Maquina del Tiempo
H.G. Wells inventó un viaje a un futuro en el que además de no poder hacer nada para cambiar el pasado, describía un mundo apocalíptico y una humanidad en franco retroceso tecnológico y social.
Algún día, ahora que viajamos como Wells, veo un fututo con el tren pasando hacia Soto del Real, con un dedo levantado pintado por un grafitero de Soto en el último vagón diciendo a nuestro pueblo: "Que os den, paletos".
¿Acaso creen ustedes, ilustres ciudadanos y despreciados votantes, que RENFE ha traído su tren porque lo pidió un partido minoritario? ¿O simplemente es que RENFE quiere hacer negocios siempre que le dejen?
Eso de traer trenes para que vuelvan a Madrid vacíos provocará que viajando de nuevo hacia atrás cierren la estación. El alcalde se alegrará porque otros también lo harán. Bueno perderá ingresos, por este sí, su aparcamiento. Que para eso se ha molestado en cerrar las calles aledañas para que los colmenareños paguemos por imposición un parking de los llamados disuasorios, y que en el resto del planeta son gratis
Si este vertedero, cuestionado por la comisión europea de medio ambiente, es una cuestión de futuro. ¿Por qué no se promueve la instalación de puntos de reciclaje de aceites? ¿O es que eso es una modernidad, y el alcalde que pertenece al pasado, no puede permitirlo?
Sigamos viajando hacia atrás. A la inauguración de la sede de protección civil el alcalde llevó un cura para esparcir agua bendita entre los asistentes. Me imagino el cuadro… En estos tiempos, por mucho que usted se empeñe, hay gente que esquiva esas cosas.
A pesar de que usted nos conduzca a través de la edad media, y que hayan conseguido vía inquisición católica extirpar la tradición pagana de la Maya, por cierto declarada de interés turístico regional precisamente por su carácter pagano, nosotros resistiremos a este particular viaje al que usted nos invita todos los días.
¿Hasta donde nos llevará señor alcalde? ¿Será capaz de transportarnos a la prehistoria? ¿Quemará la biblioteca recién inaugurada como aquella que quemaron en Alejandría, para poder llegar al final de su viaje?
¿Lo hará para que todo el mundo olvide que no fue usted el que luchó por este pueblo? ¿O para que no se sepa que no fue usted quien trajo el tren ni quiso que se trajera?
Ahora seguirá intentando llevarnos cada vez más atrás. Al principio de las cosas, donde todo empezó. Pero acuérdese que si sigue viajando al pasado, puede que un día se encuentre en esa época en al que no había tanta policía y la gente por tanto era más libre. En la que había dos empresas de autobuses. En la que aun existía mucho campo por donde pasear y pensar. En la que aun se podían ver muchos jóvenes en las calles y no pocos como ahora. Y todo eso a usted, al igual que el tren, no le viene nada bien.
Si el autor viviera, podría reescribir su novela ambientándola en Colmenar. Se podría fijar en como el progreso ha sido sustituido por una involución, esta vez programada, en pos de los intereses de un personaje con actitudes dictatoriales y humillantes hacia el pueblo que le vota, y que permite que siga cobrando un esplendido salario a costa de la población machacada.
En efecto, Colmenar viaja hacia atrás en el tiempo en el bienestar y en la tenencia de libertad. Aun recuerdo a esos jóvenes caminando por la vía reclamando la llegada del tren al municipio, hace ya muchos años, Esos chavales eran militantes de Izquierda Unida, no del PP como dice el alcalde. No es por tanto “su tren” sino el de los ciudadanos que lo demandaron, por mucho que quiera hacer ahora creer que fue algo deseado por el o su partido. Porque éste, sólo desea que al monopolio de determinada empresa de transportes no le vaya peor que antes.
¿Acaso creen ustedes, ilustres ciudadanos y despreciados votantes, que RENFE ha traído su tren porque lo pidió un partido minoritario? ¿O simplemente es que RENFE quiere hacer negocios siempre que le dejen?
Eso de traer trenes para que vuelvan a Madrid vacíos provocará que viajando de nuevo hacia atrás cierren la estación. El alcalde se alegrará porque otros también lo harán. Bueno perderá ingresos, por este sí, su aparcamiento. Que para eso se ha molestado en cerrar las calles aledañas para que los colmenareños paguemos por imposición un parking de los llamados disuasorios, y que en el resto del planeta son gratisDentro de poco nuestra ciudad olerá como un pueblo medieval, para que podamos seguir con el viaje en tren al pasado. Sustituiremos catalogación de terreno histórico por mierda. Por cierto, mierda que quieren otros ayuntamientos pero que nuestro alcalde se empeña en que nosotros esnifemos, no se sabe bien por qué. Tal vez sea una cuestión de doblones, maravedíes o piedrodolares.
Si este vertedero, cuestionado por la comisión europea de medio ambiente, es una cuestión de futuro. ¿Por qué no se promueve la instalación de puntos de reciclaje de aceites? ¿O es que eso es una modernidad, y el alcalde que pertenece al pasado, no puede permitirlo?
Sigamos viajando hacia atrás. A la inauguración de la sede de protección civil el alcalde llevó un cura para esparcir agua bendita entre los asistentes. Me imagino el cuadro… En estos tiempos, por mucho que usted se empeñe, hay gente que esquiva esas cosas.
A pesar de que usted nos conduzca a través de la edad media, y que hayan conseguido vía inquisición católica extirpar la tradición pagana de la Maya, por cierto declarada de interés turístico regional precisamente por su carácter pagano, nosotros resistiremos a este particular viaje al que usted nos invita todos los días.
¿Hasta donde nos llevará señor alcalde? ¿Será capaz de transportarnos a la prehistoria? ¿Quemará la biblioteca recién inaugurada como aquella que quemaron en Alejandría, para poder llegar al final de su viaje?
¿Lo hará para que todo el mundo olvide que no fue usted el que luchó por este pueblo? ¿O para que no se sepa que no fue usted quien trajo el tren ni quiso que se trajera?
Ahora seguirá intentando llevarnos cada vez más atrás. Al principio de las cosas, donde todo empezó. Pero acuérdese que si sigue viajando al pasado, puede que un día se encuentre en esa época en al que no había tanta policía y la gente por tanto era más libre. En la que había dos empresas de autobuses. En la que aun existía mucho campo por donde pasear y pensar. En la que aun se podían ver muchos jóvenes en las calles y no pocos como ahora. Y todo eso a usted, al igual que el tren, no le viene nada bien.
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